jueves, 5 de noviembre de 2015

Amar es morir, desaparecer, abandonar la propia identidad, pero para poder hacerlo es necesario confiar en el otro y es esta dificultad, la perdida de la confianza, lo que nos lleva a encerrarnos en nosotros mismos. El orgullo, en fin, forma parte de éste sistema de defensa, así como la vanidad o el egocentrismo; es la pretensión de intentar llenarse uno mismo de sí, pero eso no deja de ser siempre poco más que un placebo: Levantamos pirámides y alzamos templos en honor a nosotros mismos buscando siempre colmar este vacío en una huida desesperada hacia delante, pero que nunca es suficiente. Quién ama no necesita nada más que al ser amado. Pero, ¿queremos amar realmente? A la vez sentimos que hay un mundo por vivir que estamos perdiéndonos, la cuestión es ¿dónde está la trampa? La posibilidad del amor así como la satisfacción personal son dos quimeras de culminación inalcanzable dónde el tiempo siempre es nuestro peor enemigo, al final todo es pasajero y nos pasamos la vida intentando culminarla en algún instante, buscando parar como si pudiera llegar ese momento en que pudiéramos al fin descansar, momento que nunca llega ya bien fuera por puro aburrimiento. No es extraño pensar entonces que dos realidades nos atraviesan, una que busca la eternidad así como otra anhela siempre el movimiento ¿cómo encauzarlas? Ser o no ser, -decían- morir, dormir, quizás soñar, como si enfrentándonos al mar de espigas pudiéramos abarcarlas, como si no nos fuera la vida en ello, en tomar partido por esta dualidad y si fuera, si acaso pudiera ser, quebrarla así como alguna vez se consiguió burlar al destino.

lunes, 2 de noviembre de 2015

A partir de este momento,
la marcha que sigamos,
por la misma puerta hallará su espanto,
su final insondable, inabarcable,
que tanto nos esforzamos en retrasar.

Las manos,
la herida que ocultamos
sosteniendo el corazón
la tremenda culpa de haber amado,
y no ser capaces de dar un paso,
sin partirnos en dos.

El eco entre las cornisas,
decías que sería suficiente,
la tensión de nuestra espera,
que no sería para tanto,
tanto tanto,
que haya cuerpo capaz de soportarlo.

Y la mirada siempre,
que de lejos nos responde,
nos abrazará por igual,
como si no fuera un muro,
una alambrada cubriendo el horizonte,
las ganas de volver a cuidar,
el mismo fragmento,
la fantasía,
que nunca logramos conservar.

jueves, 17 de septiembre de 2015

Había en tu mirada un páramo de yermas palabras, pasto quemado y alquitrán en el que hundiste a fuego tu memoria, tantas veces rota, tan alto y glorioso que me pregunto qué te quedará por ocultar, en tu soledad, el daño infinito, un cuerpo desnudo, el trigo de tu vientre, abandonado y salvaje por igual.

sábado, 8 de agosto de 2015

La felicidad en general como objetivo está sobrevalorada; la tendencia natural es a la mayor eficiencia y pronto se llega a pensar que la idiotez y el egoísmo son la causa más pronta de la felicidad, con lo cual, lo más común es que la búsqueda de la felicidad nos lleve por senderos miserables y escapadas ruines. En su contra no pondría el sentido del deber ni el esfuerzo de los mártires, huir de la felicidad no deja de ser un tipo de goce cargado de frustración y rencores. Pondría quizás una exaltación de las pasiones, tanto las terrenales como los propósitos históricos, muy a cuenta del dolor que conllevan si se pretende vivirlas con honestidad, y los efectos dañinos de sus fracasos. Y no por algún tipo de veneración a la vida en sí, sino sencillamente al valor y el compromiso, y no por un sentido moral, sino más bien por respeto al paladar y a la diferencia clara entre la pureza, sucia y abrupta, y la apariencia, tan suave e intragable como el terciopelo.

sábado, 1 de agosto de 2015

Tenerme a ti, no nos hubiera sobrevivido,
cabe decirse, estabas segura, vigente,
en cada una de las puertas que no me dejaste,
que cruzara, que salvase de ti, ni cargar contigo.

Tenerme a ti, bien podría haberte agotado,
como pesa el recelo imperativo de los demás,
bien podría, habernos enfrentado, ausentes,
de cuantas cosas no nos pudimos demostrar.

Pero quien fuera tan raudo para escaparse,
de esta búsqueda que nos mantiene distantes,
tú que tanto has encontrado en los caminos,
y yo que no sé desgajar pasado y presente.

Surcaré, cual golondrina en la mañana,
el recuerdo de tu reposo y su sonrisa,
tus ojos curiosos, mi confusión constante,
como si de una bendición se tratase.

Y dibujaré, en las leyes pesadas de mi mente,
un garabato caótico, un atrevimiento sagaz,
para que su poder poco a poco se desvanezca,
para que puedas verme, si nos volvemos a encontrar.

jueves, 30 de julio de 2015


Pretendías que hubiese bebido,
del fulgor de tu sangre hundido en la tormenta,
que su sabor rasgado y su filo aullante,
no hubiera abierto mi piel en canal.

Pretendías que desde la altura del abismo me lanzara,
en vez de esconderme en los suburbios de mi ser,
como si no emanase un cruento terror, un desgarro,
del infierno alado de tu vientre.

Como si no fuera una provocación furiosa,
contra el anzuelo del destino y su reposo,
como si no fuera imposible con un martillo,
golpear el celo orgulloso de la mediocridad.


Sabrás quel cielo que recorrí con mi lengua,
fue preso de la fuerza de tu voluntad,
sabré que la misma llave podrías mostrarme,
camino de mi funeral.

Pero de tu cuello logré robar una gota de agua,
que esconderé entre los espectros de mis huesos,
para volver a nacer, cuando nada quede de mí,
disuelto entre tus dedos.

viernes, 3 de julio de 2015

La mujer en el patriarcado puede ser víctima de su buena voluntad en circunstancias trágicas, pero también podemos llamar victima al hombre, víctima de sí mismo, de su ser-un-hombre; incapaz de amar y de estar condenado a que tanto por su posición como por su abyecta sensibilidad no pueda más que generar sufrimiento contra quien se esforzase en amarlo. El sufrimiento del hombre no es social, de hecho ni siquiera es consciente de ello, ni siquiera está capacitado para sufrirlo, es un sufrimiento que está directamente enraizado en su ser-quién-es, en cómo ha sido construido y además, siendo que todo lo que la sociedad llama bueno apunta hacia él, más difícilmente aún puede ser consciente de su desgracia.

jueves, 2 de julio de 2015

Si hasta ahora hemos hablado de fuerza,
habríamos de hablar de debilidad.
Si hasta ahora hemos hablado de egoísmo,
habríamos de hablar de empatía.
Si hasta ahora hemos hablado de fortaleza,
habríamos de habar de ternura.
Si hasta ahora hemos hablado de convicción,
habríamos hablar de duda.
Si hasta ahora hemos hablado de orgullo,
habríamos de hablar de humildad.
Si hasta ahora hemos hablado de intransigencia,
habríamos de hablar de piedad.
Si hasta ahora hemos hablado de virtud,
habríamos hablar de mediocridad.
Si hasta ahora hemos hablado de orden,
habríamos de hablar de perdón.
Si hasta ahora hemos hablado de ideal,
habríamos de hablar de convergencia.
Si hasta ahora hemos hablado de exigencia,
habríamos de hablar de amor.

sábado, 13 de junio de 2015

El silencio que encuentres aún,
entre las fisuras de mi cuarto,
la sombra que quizás perviva,
posiblemente te recuerde a mí,
más de lo que nunca te dije.

El polvo, que habré dejado sin limpiar,
por las esquinas, en las estanterías,
con mis libros, mis tótems y amuletos,
marchitos, quizás aún guarde mi tacto,
y con ello puedas recordar mi aspereza.

Del eco, que intentes oír, buscándome,
podrás imaginar mis días, cayendo,
más allá de donde me podías seguir,
y puede que por un instante, fugaz,
me sientas mirándote en la noche.

Pero yo ya no estaré allí, ni en ningún sitio,
y sólo te quedarán palabras cargadas,
más de lo que nadie podría soportar,
miradas de súplica y de odio, ausentes,
sin esperanza ni consuelo que admitir.

Tú confianza en mí, habrá sido la de un niño,
a quien tan poderosos le parecen sus padres,
tan fuertes, que nada impide abandonarlos,
hasta que, finalmente la locura o el dolor,
termina irremediablemente con la farsa.

miércoles, 10 de junio de 2015

“Sólo existe una verdadera tragedia, la cual contienen todas las otras tragedias –y son muy pocas- que afectan al ser humano: El crepúsculo. Tiene razón Heidegger: cuando el sol se pone ‘sólo quiere ponerse’. Su belleza incandescente procede precisamente de este empecinamiento inhumano: yo no puedo detener su curso, no puedo cambiar su voluntad por muy fijamente que lo mire. Su belleza es mi impotencia, una impotencia que no experimento con frustración –pues no puedo experimentarla- sino que se me anticipa como mi ser-ante-el-sol. Cuando el sol se pone sólo quiere ponerse –y no decorar mi despacho o mis abrazos-. Pero si contemplo el crepúsculo como una voluntad, sí, que me atañe, puedo decir asimismo: el sol se pone porque ‘quiere dejarme a oscuras’. Y entonces mi impotencia y su empecinamiento inhumano, que convierte al mar en una fragua viva y al monte en el tajo de un cuchillo, abre –de golpe- el mundo a la tragedia.
El mundo ‘vive trágicamente’ esas horas: los pájaros chillan, los perros se meten bajo la mesa, los hombres se ocultan y emborrachan. No puedo detener su curso, no puedo cambiar su voluntad: pero es que ahora esta ‘voluntad’ me compete de un modo tan completo como mi nacimiento. O como mi muerte. En ese instante en que todo está a punto de extinguirse, y es seguro que se extinguirá, mi ser se compromete con su ‘anterioridad’ –que es su negación y su posibilidad y que no le pertenece-; vibra entero; se expresa ‘antes’ de toda determinación discursiva… en lo absoluto… como si nada hubiese añadido a su nacimiento –y naciese pues ‘para nada’, para ser-se, para el ser- o como si nada hubiese precedido a su muerte y, en consecuencia, morir le fuese lo más propio –y no el hecho de haber hablado, sentido, pensado antes de morir-. Esta ‘propiedad’ por la que uno, en lugar de apropiarse de su carácter o sus figuras, deviene sencillamente propiedad –de un querer que me quiere dejar a oscuras sin que yo pueda hacer nada, ni siquiera apropiarse de su belleza, porque su belleza es precisamente mi impotencia (incluso para ‘emocionarme’ en ella)- esta ‘propiedad de lo absoluto’ es la tragedia…”

Santiago Alba Rico, Las reglas del caos.

viernes, 5 de junio de 2015

En la cúspide superior, donde ya no se puede cavar más profundo, hay un lago dónde gotean las almas de los muertos. Su orilla está compuesta por una arena blanca y muy fina, formada por el oleaje errático y desconsolado de sus aguas al pulir unos huesos contra otros. Rodeado, arraigándose en el contorno de éste crecen unas flores de un azul vibrante con ribetes amarillos, parecidas al loto, pero de hojas sedosas y pequeñas a las que le bastan los destellos de luz blanca y violeta que emana el musgo luminiscente que rodea la escena. Sus aguas son claras, pero en su base se difumina una oscuridad siniestra, un remolino lento que no se perturba por las influencias de la corriente y que poco a poco va acercando los fragmentos de memoria que guardaron los difuntos consigo, devorándolos, disolviendo los minerales de la voluntad y las temerosas frecuencias de la consciencia. Todo queda fundido en la espiral que se adentra silenciosa aún más profundo, hasta la base de granito blanco que conforma celda de un dios antiguo, más viejo que la primera de las razas mortales y que sin embargo aún vive, necrófago, carroñero, condenado a consolar los tormentos de los muertos con su hambre infinita.

sábado, 30 de mayo de 2015

Todo acogimiento es traición; toda suerte una trampa velada del destino.
Lo que quede de mí,
no importa cuánto dure la noche,
cuantas veces me digas,
que estás conmigo,
que me has estado buscando,
no será suficiente después del alba.

Pero cuando te vayas,
y yo descanse entre las piedras,
que no supe romper,
entre los caminos,
que no he cruzado, el silencio,
encubierto por mi respiración inconstante.

Encontrarás mi cuerpo,
entrelazado en tus amantes,
la caricia de mi piel en tus manos,
mi abrazo, en el cobijo de la tierra.

martes, 26 de mayo de 2015

Haikús

Como agua
la blancura
desciende.

Lo local
lo pequeño
la brigada.

Las acciones
llevan al furgón
la adversidad.


lunes, 25 de mayo de 2015

Podríamos estar esperando siempre,
intentando que nada más que nuestro tiempo nos arrebatase el sueño,
y no las mismas ganas de vivir.

miércoles, 20 de mayo de 2015

Si me preguntan diré que no fuiste tú quien nos había separado, aunque no estarán de acuerdo y protestarán muy seguros de ser mis protectores.

Lo que no pueden entender es que a lo que a unos produce terror a otros puede no ser más que vano misterio ¿Qué son esos clavos atravesando la ventana? Algo se desliza entre las paredes, algo ocultan las sombras tragándose mi aliento.

Toscos y vanidosos, insistirán en su guardia convencidos del bienestar que portan sin asumir cuantos se han colgado, cuantos les han necesitado sin encontrar consuelo o cuán grande es su promesa y qué triste la satisfacción de permanecer siempre fieles a su custodia.

Por otro lado, yo mismo me lo he pregunto, ¿Cuál es el truco? Para mirar al abismo de frente, parándome un instante y yendo aún más profundo hasta donde mi mente no lo pudiera soportar y mi filamento con el mundo se quebrase sin que al final pasase nada realmente interesante.

En la oscuridad sólo veo niños jugando, mentiras compartidas y un silencio enclenque, orgullos tan aburridos como autocomplacientes, veo en fin un placer inabarcable, un gozo tan pleno como inconfesable, aderezado con gritos de dolor.

Acunado por el balanceo intermitente de la infinidad de latidos que componen la corriente adormecida de Estigia, ¿por qué conformarme con alguna triste luz que alardease de todo menos pureza? Mientras escucho el murmullo ahogado de mis semejantes, podré llegar a preguntarme infinitamente por qué mi cuerpo no se hunde con ellos, y aunque finalmente así fuera, ni con eso en realidad justificaría la vuelta a mis principios.

martes, 19 de mayo de 2015

Yo sé que haces un gran esfuerzo ocultando el fulgor de tu sangre y endulzando tu voz.
Pero por más que parezca que reniega del abrigo del sol la sombra de tus ojos tábidos, por más que tan pequeña te muestres y acompases con temblores el tono de tus palabras, yo sé que guardas un fuego que te sigue los pasos.
Fluye bajo la piel desde las runas de tu sexo y por más que tan segura estés en tus alegatos de ficción se muestra puro y brillante por el calor que emanas cuando estás cerca.
Suena como un eco, un susurro que me advierte del afán indomable que sientes por consumirnos a los dos.

lunes, 11 de mayo de 2015

¿Cómo compensar las afrentas que he ido haciendo una tras otra al destino? Si fuera por mí, aun me haría mucho más libre de lo que soy ahora, que tan pocas cosas necesito para mantener la cordura y que con tanto desprecio no me importa cuestionar mi propia identidad, como si de un juego se tratase, como si siempre pudiese seguir jugando a que sigo siendo un niño, aunque no sea por mí sino por piedad a cuantos otros pequeños, temerosos chiquillos, que me rodean.
Sin embargo, llegará el día, como ya ha sido para mí otras muchas veces, en que necesite pararme y descansar, abandonar mis fuerzas y buscar refugio entre las grietas de mi propia historia, pero al final, ¿qué saber podría condensar si mi propio estancamiento no fuera transitorio? Volveré allá por donde mis pasos sembraron enredaderas crecidas sobre los muros de mi relato, con ellas podré escalar sobre mí mismo para lanzarme justo después al otro lado o correr por el filo hasta caerme, como hice tantas otras veces. Al final, traspase o no el laberinto, me guardaré de no engañarme sobre la rectitud de mi sendero, y más bien sea mejor cuidarse además de todo lo que uno siempre quise haber sido.
Deberíamos de tener cuidado cada vez que elegimos, cada vez que nos creemos responsables. Por los pasos que damos, en una u otra dirección, corremos el riesgo de seguirles el rastro como si quisiéramos identificarnos con nuestra propia sombra, y las consecuencias, nunca tienen porqué resultarnos un hogar, por mucho que nos empeñásemos en conseguirlas.
Es importante tener en cuenta que a nadie le importa en realidad lo que podamos elegir, los demás no necesitan conocer nuestra historia, nos juzgaran por los símbolos que podamos representar en un momento o en otro, pero luego nos olvidarán si al menos conseguimos no agotarnos en los paradigmas de nuestras acciones; los relatos que utilizamos para hacernos la vida más fácil no necesariamente tienen porqué tener un sentido más allá de eso.
'Pero reniegas del camino del éxito', dirán algunos, como son la constancia y la consecuencia, leyes que bien he aprendido contra todo pronóstico y que sin embargo siempre tienden a quedárseme un palmo más pequeñas de lo que siempre quise vivir; miro al horizonte y siempre hay luces allá a lo lejos, algo más que la vida puede ofrecerme, otro fragmento de belleza para guardar dentro de mí y que todavía no ha sido corrompido.
Muchos son sin embargo, los que siguiendo estos senderos no se han buscado más que a sí mismos, su lugar en el mundo, el perdón de sus pecados o una respuesta al vacío asolador que los devoraba por dentro, pero no quisiera yo que me igualasen a estos transeúntes desquiciados; no es un dolor sino los rescoldos de un amor por todo aquello que vive más allá de mi lo que logra encender mi ánimo y levantar la vista a lo lejos. Lo que guardo en mí es algo más que el azul vibrante del alba o el abrazo furioso del abismo, el relámpago de los nervios que he ido devorando o el ímpetu que permanece anclado en mi insolencia, es algo más, porque todo lo que guardo ni me sirve ni le sirvo en pos de la existencia de ninguno de los dos.

lunes, 4 de mayo de 2015

"El hombre es un egocéntrico total, un prisionero de sí mismo incapaz de compartir o de identificarse con los demás, incapaz de sentir amor, amistad, afecto o ternura. Es un elemento absolutamente aislado, inepto para relacionarse con los otros, sus reacciones no son cerebrales sino viscerales; su inteligencia sólo le sirve como instrumento para satisfacer sus inclinaciones y sus necesidades. No puede experimentar las pasiones de la mente o las vibraciones intelectuales, solamente le interesan sus propias sensaciones físicas. Es un muerto viviente, una masa insensible imposibilitada para dar, o recibir, placer o felicidad."

"Egocéntrico absoluto, incapaz de comunicarse, de proyectarse o de identificarse, y avasallado por una sexualidad difusa, vasta y penetrante, es psíquicamente pasivo. Al odiar su pasividad, la proyecta en las mujeres."

Manifiesto SCUM, Valerie Solanas.

martes, 28 de abril de 2015

Todo el mundo tiene razones para odiarse, por eso cualquier ápice de buena voluntad, cualquier pretensión de amistad debería ser acogido. La humanidad no se asienta sobre la reparación de los agravios sino sobre la transigencia y la misericordia, por eso todo amor es trágico, por eso todo orgullo induce a la soledad.

lunes, 27 de abril de 2015

Hoy tengo un no sé qué,
que yo no sé qué es,
que está, permanece y seguirá siendo,
mientras quede algo que pueda ser,
aunque nunca llegue a haber sido.

Los cantos que ayer siguieron,
a las noches de la caída, el hastío,
la insoportable vaguedad del silencio,
ante los crímenes y el sarcasmo,
contra nosotros, vencidos.

Los pasos clavados, hundiéndose,
en las cunetas de los caminos,
en las marcas imborrables, en el granito,
en la memoria de los viejos que vieron,
sus padres muriendo voz en alto,
corazón bravo en la derrota.

Los vientos del norte, del oeste,
cabalgan con el recuerdo de un abrazo,
y la sequedad de las flores, los cantos,
ajados en el exilio y los cajones secretos,
colmados de fotografías y llantos.

Cuál será este murmullo que me late,
que tan fácil se confunde con el ruido,
pronto desaparece y a la vez,
siempre reniega de haberse ido,
como si de la propia tierra se agitasen,
los humores de cuantos se han batido,
y no lograsen descansar.

miércoles, 22 de abril de 2015

Alegría o tristeza no dependen más de la correcta o ineficiente estructura mental que hayamos logrado construir para hacernos el tiempo habitable; la cuestión no es preguntarse si somos felices o no, en realidad tal es un conocimiento que está siempre más allá de nosotros, pero eso no quita que al mismo tiempo en que nos encontremos flotando a la deriva puedan acontecer ante nosotros pequeños destellos de belleza, siempre que estemos dispuestos a alargar los brazos.

La satisfacción personal, esa cosa extraña y a menudo caprichosa va siempre de otro lado, algo que es mejor precisamente por esto dejar de lado y no ocuparse de ello más que como efecto secundario del afecto a los demás, ya que por mucho que nos pongamos uno nunca es suficiente y la extrañeza de los otros siempre es mucho más sugerente que el más plácido de nuestros placeres personales.
Quizás unos pocos escapen mientras les quede aliento,
los demás habremos de refugiarnos entre nanas y arrullos,
con la esperanza de que no se nos quiebre la voz antes que la cordura.

sábado, 11 de abril de 2015

El cielo sobre tu cabeza y la voz en tu interior.


No valen de nada, nuestras fuerzas,
la corona que hicimos con el rastro que dejaron,
las aves de paso, el eco y el calor contenido,
entre las manos, entre los senderos hoyados de la memoria,
en la piel aplacada y desgastada a la vez,
por la canícula y su hilarante alborozo.

No valen de nada, nuestros los sueños, la ilusión,
por más que cada mañana una bendición nos responda,
nos calme con su silencio de la ansiedad nocturna, el aguante,
el deseo de que algo termine pasando y a la vez,
de que no sea el final del día, de cuanto pudimos haber sido,
del miedo irracional a que algo en nosotros muera en la noche.

No valen de nada nuestras promesas, tanto deseo,
una y otra y otra vez, aun sabiendo lo patéticos que somos,
ocultándonos entre nosotros las inquietudes de nuestra miserable sonrisa,
por más que una y otra vez algo inmanente permanezca incorruptible,
de qué nos sirve si ni siquiera podemos comprender por qué,
por qué no nos rendimos, por qué seguimos buscando una salida,
por qué estamos vivos, si tragamos tanto ruido, ahogamos tanto dolor,
contenemos tanto la respiración que nada explica que aún nos quede aliento.

A la vez, envolviendo las planicies del corazón todo se mantiene suspendido,
revolviéndose en el caos pierden la solera por igual todas las gracias y anhelos,
tal que no es extraño sentir que si sus vientos furiosos se agotaran,
si cesara el relámpago de la sangre que con tanta ansiedad y angustia nos premia,
y si el sosiego que tanto necesitamos, la dulce calma a nuestra inquietud,
finalmente disolviera las nubes negras, dispersara la tormenta,
irían cayendo una a una con ella, en una lluvia gris, nuestros valores y esperanzas,
nuestras pasiones y miedos descendiendo sobre la tierra, como es su lugar natural,
dejarían sólo el desasosiego blanco, el vacío, de cuando no hay nada que esperar.

Si fuera por nosotros, no valdría de nada,
porque todo aquello que conseguimos nombrar;
las despreciables razones que alcanzamos a comprender, apenas tristes,
apenas confortables, apenas un palmo menos miserables,
de lo que conseguimos vernos en el mejor de nuestros días,
las siempre deficientes glorias de las que nos jactamos,
de ser un algo más que mortales, ya bien son siempre insuficientes,
ya bien se agotan irremediablemente bajo el amparo del sol.

Porque todo lo que cabe en nosotros, es siempre menos que nosotros,
porque todo aquello que abarcamos y no se nos escapa,
no es nunca razón para seguir viviendo.

martes, 31 de marzo de 2015

Vida y pensamiento son cosas que es mejor mantener bien separadas; intentar ser coherentes es siempre una mala idea, puesto que ya bien acabamos pensando como vivimos, determinando nuestra forma de pensar y nuestras ideas como simple sistema de justificación de la vida que tenemos, lo cual además de jodernos cualquier posibilidad de tener alguna idea que valga la pena convierte la supervivencia en una prisión ideológica, o ya bien, viviendo tal y como pensamos, convirtiendo nuestra vida en poco más quel siempre fracasado intento de reproducción de unos valores que por más que siempre nos quedemos lejos de lograrlos de forma satisfactoria no por ello llegan a ser algo verdaderamente interesante, cerrando las puertas a todo aquello en consecuencia que está más allá de nosotros y que en fin hacen la vida algo que se pueda disfrutar con verdadero interés.

miércoles, 25 de febrero de 2015

"El amor ha sido perdido y tiene que ser re-inventado. El amor es una estructura que ha sido falsamente desestructuradada a través del desarrollo de la propiedad como mediadora de las relaciones humanas. El amor sólo puede ser re-inventado mediante una desestructuración de la falsa estructura resultante, mediante un cambio de las relaciones de propiedad. Este cambio sólo puede producirse a través del desarrollo comunitario, o de pasos cuantitativos hacia la revolución cualitativa de toda sociedad."

David Cooper, La gramática de la vida.

domingo, 22 de febrero de 2015

Vale el amor un puñado de cerezas,
y la piedad, su beso cálido y el susurro,
que tanto hemos olvidado al nacer,
no debe nunca, no deberíamos nunca,
perder la serenidad del tiempo.

Vale el perdón unas flores silvestres,
un ramito de uvas lavadas en la orilla,
y el abrazo con el que recordamos,
así nuestro limite, así lo parecidos,
por más que nos asustemos después.

Vale el sentimiento, el agradecimiento,
un puñado de hojas, un poco de arena,
en las torpes manos de una niña,
la nostalgia y la sombra de la desavenencia,
parece que se cura, entre sus dedos.

Vale una caricia en las migrañas,
un beso antes de dormir, el oleaje,
que con las yemas de los dedos,
la mirada quieta y la respiración serena,
se dibujan los amantes en la espalda.

Valen tan poco, tan tan poco,
que nadie parece dispuesto a pagar su precio,
pues emana de su anhelo tan profunda pobreza,
tan humilde condición, tan liviano y tenue compromiso,
que no es extraño pensar que con ello,
fueran a disolverse irremediablemente en la nada,
sin la promesa de que después volvieran a ser,
los mismo que eran, antes de haberse conocido.

domingo, 18 de enero de 2015

"El amor no puede florecer en una sociedad basada en el dinero y en el trabajo mediocre; requiere una libertad económica y personal total, tiempo para el ocio y la oportunidad de comprometerse en actividades intensamente absorbentes y emocionalmente satisfactorias; tales actividades, cuando se comparten con aquellos a quienes se respeta, desembocan en una profunda amistad. Nuestra Sociedad no brinda oportunidades para comprometerse en esta clase de actividades. "

Valerie Solanas, manifiesto SCUM

domingo, 11 de enero de 2015

Es más fácil despreciar a toda la humanidad antes que amar a una sola persona, es más fácil llamar amor a cualquier cosa antes que pretender haberlo vivido en algún momento, es más fácil hacer como si las consecuencias de la desgracia que aquello conlleva, y su infelicidad, sean signos de otra cosa, y es más fácil buscar siempre llenar de orgullo un vacío imposible, antes que asumir el paisaje de la vida devastada que figura en nuestro interior.