jueves, 23 de octubre de 2014

La vida,
pesa menos a través del algodón ahumado,
de la indiferencia, la soledad,
la correspondencia entre dos abismos,
el muro entre la espina,
y el rosal.

viernes, 17 de octubre de 2014

Todas las cosas bellas,
caben en las torpes manos de una niña,
un poco de arena, un puñado de hojas,
la nostalgia, siempre parece que se cura,
entre sus dedos.

viernes, 3 de octubre de 2014

Del cobijo tierno de mi boca,
se fueron desvaneciendo, poco a poco,
como hojas de un otoño tábido,
sin viento, sin afición ni congoja,
las caricias dóciles, la dulzura,
los latidos desnudos del ocaso.

Había guardado en él, embriagándome,
los aromas, los sabores, el rastro,
sus sombras protegiéndome de la luz,
del sol,
cubierto de aquel manto humano,
que proyectan los cuerpos en movimiento.

En el vidrio de mi retina,
guardaba el reflejo, sonámbulo,
de los sueños que había realizado,
de una vida que nunca había sentido,
tan mía, y que sin embargo,
no me dejaba de brotar.

En el sendero de mis venas,
dibujaba los rostros enamorados,
las sonrisas lúcidas y el sabor agreste,
de los sexos que me otorgaron su paz,
y su mayor deseo,
para los artificios de mis manos,
y el vaivén, de sus contornos.

Pero todo aquello,
cuanto he vivido en mis sienes,
una tensión inabarcable,
el celo funesto de la madrugada,
la profundidad desoladora del mar,
me tenían advertido, hace tiempo,
de la erosión, y las migrañas.

Y ahora,
me miro al reflejo del recuerdo y pienso,
que este dechado de medianía y cutrismo,
este recipiente y semillero de ilusiones,
no podría haber estado nunca más en lo cierto,
de que no hay amor más sincero, ni más intenso,
pero que la vida tenía que valer para mucho más,
que para esto.