lunes, 29 de septiembre de 2014

Tan sólo en la mansedumbre y la bestialidad hay pureza, todo lo humano, más allá de su cuerpo, es representación entrópica y además, todas las fuerzas que le otorgan libertad corrompen y consumen su espíritu camino ya bien de la locura o la fría, cruel e impía razón, que nada puede mover en el mundo y que descompone los corazones hasta su completa disolución.

sábado, 27 de septiembre de 2014

Si nos aferramos a la carne,
qué paz,
si todo malestar se agota,
qué ánimo,
si el sol agrieta y desgasta,
qué espanto,
si la fugacidad apenas nos da,
tiempo de morir,
antes de que la mañana humille,
y someta,
la pretensión de sentir,
unánimes.
Nada más frágil que situar,
el valor de la vida en su ternura,
nada más vano que enraizar,
las ganas en la piadosa luz,
de sentirse acogido y cuidar,
de los que nos han amado.

tal mortalidad nos atenaza y el miedo,
perfila los límites del afecto y la nobleza,
nuestras aspiraciones y las fuerzas,
que nos atraviesan, nos mueven,
dañan y corroen el alma a su paso.

Ya fuera el arte o la pasión,
la ciencia o la experiencia,
la poesía, la fe y la belleza,
superan la tensión que podemos soportar,
su transcendencia, nos mata,
y aunque a nuestra muerte,
la llamemos libertad,
el maná quema nuestras gargantas,
y revienta nuestras venas,
envenenándonos.

Darse a vivir,
en la humildad de las yemas de los dedos,
quién podría,
glorificar el sueño,
en la magnitud que clama el trueno,
si el fuego celeste nos hiela el pulso,
y nos tiembla el tacto y la esperanza,
al comprender que todo lo terrenal,
decae,
inevitablemente.

viernes, 26 de septiembre de 2014

Mi error fue, aferrarme al cuerpo,
renegar del orgullo, suprimir la exaltación,
abrazar las caricias y el sentimiento,
buscar algún la pureza en el corazón
no situar en un dios mi sustento,
intentar dignificar la tierra,
como si hubiera un horizonte en el más acá,
de la locura.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Quisiera,
guardarme en un silencio vigilado,
de criaturas silvestres,
en el sabor de una sombra húmeda,
y cortante,
en el terror de la penumbra y el oleaje de la niebla,
entre las dunas.

Aunque se bien que no seré,
nada más allá de tu regazo.
Que no viviré tormenta que arrancase
de mi cuello,
tu tacto.

Porque todas las cosas consumadas,
el fuego de la mañana y el recelo pálido de la tarde,
no son nada,
porque no somos nada,
porque no hay fuente,
que pueda igualar el sudor del cuerpo amado,
porque no hay ánimo,
que iguale la sonrisa expedita del deseo,
porque no hay fuerza,
que pueda competir, en realidad, con la calidez mundana.

Y aunque en el pozo de mi añublo aun bulle un lazo de hierro,
por más que me ligue a la cordura y sostenga mi torso,
el sentido de mis esfuerzos, su lógica infernal,
no es suficiente para encontrarme, ni para volvernos a buscar.
Es tan misero existir,
nos pasamos la vida intentando escapar y cada refugio se agota en nuestras manos,
la felicidad no existe y la totalidad es apenas suficiente para seguir viviendo.

Las pasiones son una maldición, la búsqueda eterna del amor se vuelve insaciable se tenga lo que se tenga, todos los sabores se desgastan, todos los cuerpos se enfrían, con el tiempo, la libido se vuelve insulsa o perversa, insaciable.

Los deseos, se vuelven pesares constantes y el hambre deviene en desinterés, los días en esperas y la vida se llena de una lánguida soledad consecuencia de la carencia de sentido creciente ante los abismos que nos separan.

Además ¿quién puede en realidad darse a vivir sin morir en el intento? Después, el fracaso que es seguir viviendo, la supervivencia, torna en un creciente nihilismo cada vez más anodino e intrascendente.
La persecución constante de objetivos lejanos y los esfuerzos fútiles por conseguirlos solo ocultan la mundanead y la pequeñez de los mismos, además, ciegan ante la vibración del momento y la experimentación profunda de la existencia.

martes, 16 de septiembre de 2014

On the mild side of wisdom,
there's your blowing mind,
taking us up, from the pain,
of be away of your freedom.

Where be you, there will be my song,
crashing up to a glass sky,
where be you, there's my hope,
to collapse the borderline.

who take us away,
the scent of our memory,
and leave this fight lay,
on darkness.

martes, 9 de septiembre de 2014

Te hubiera escrito
si mis ojos no se inflamasen,
si no me hubiera roto las manos,
de agarrarme el corazón.

Lo que debo decirte,
ni tu ni yo podemos soportarlo;

Llegados al final,
mi gloria, los crímenes,
y mi buena voluntad contigo,
todo, se desvanece.

Todo, es perdonado,
Todo, he perdonado.
Sevilla, seria tan pequeño y tan feliz, si me hubiera quedado contigo…Aquel poeta de mi infancia soñaba con tu humedad y no la inmensidad de Madrid. Y tú, capital del desierto qué hiciste de mi sino un gigante, al precio de mi sangre, claro está, mi pulso y la cal de mis huesos. Con la que esperas terminar un día la cúspide de tu piso superior,
y caer finalmente sobre nosotros.
Entre la espina de mis ganas,
y el blanco de tu sonrisa se me escaman,
de azúcar los labios.
Yo que pensaba muy atento a mi experiencia,
que las maneras de mi amada serían,
una mente, quizás, y uno una gracia que,
ya por perdida la di.
Salvado siempre, entre nuevas formas,
no pensé, que mi hambre de vivir tuviera ya sentido,
quel Sur de esta frontera, no quedase tan lejos y,
aun así, me pregunto ahora,
qué te gusta en realidad de mi,
o si no me soy yo en realidad,
un desconocido.
Si lo pensado hasta la hora de rozarte,
era tan solo el espectro de un deber clamado,
por la luz, de otros.
El fuego que ya por perdido lo di,
comparte el sabor de tu cuerpo,
de aquel que pude haber sido,
de haber tomado mi amor entre el destello pardo,
del vino,
y no la sombra de las banderas rojas, las banderas negras,
que me ofrecieron libertad.