domingo, 31 de agosto de 2014

La última gota,
fue demasiado lenta,
con su peso abotargado, su magnifica desolación
pausada,
terminó hundiéndose en la arena como las demás pero,
su silencio, un dolor tan amordazado,
tan quieto, tan sumamente contenido,
se tragó con ella el rastro que dejaba,
y todas las cosas rotas por las que habían llorado,
sencillamente,
desaparecieron.

sábado, 9 de agosto de 2014


Vinimos a este mundo para danzar con un destino,
con la pasión naciente y el bravo deseo,
llegamos con el calor del cuerpo, el placer del miedo,
con la promesa, de haber nacido.

Maduramos, como rocas a la orilla del mar,
como se endulzas las brevas al sol de verano,
sin saber que tendríamos que abandonar aún más,
la libertad que nos pertenecía por derecho.

Y qué me hubiese importado,
la vida que hasta entonces construí,
si los espacios que ocupábamos,
hubieran sido realmente nuestros.

Qué me hubiera acaso detenido,
si existiera lugar para los amantes,
y no tuviéramos que satisfacernos
con la más triste de las dependencias.

Qué hubiese elegido si no fuera,
el sabor de tu cuerpo y el vigor de tu gesto,
antes quel agobio y el dolor por el hambre de mi ánimo,
si no es porque la alienación de este mundo coartó mi propia decadencia,
atravesándome con su peso los tendones al mármol de la historia,
atrapándome, demasiado lejos de lo que jamás podré llamar un hogar,
un querer cumplido, un anhelo de nosotros.

Dónde estaré yo, si acaso existo,
con este destello de perdición que me obligué a llamar mi futuro.
Donde estarás tú, si acaso esta tierra es capaz de acogerte,
con toda la fuerza con la que te empeñaste en vivir todavía,
todavía, aunque todos los vigías hayan muerto, sea el final de tiempos
y no grane el amor entre las piedras.