jueves, 26 de junio de 2014

Los días que se fueron sucediendo,
nos han dado grandes y funestas,
maravillosas experiencias,
pero todo lo que ha sido no marca absolutamente,
nada,
en ese supuesto destino que fuimos buscando,
la vida no lo tiene, nosotros tampoco,
se nos van los tiempos, se nos van las fuerzas,
y ante esta caída que supone admitir,
que no hay metafísica posible,
ni tan siquiera en la moral,
ni tan siquiera en la vibración de la tierra,
la locura es una piedad cruel, pero piedad,
al fin y al cabo.