miércoles, 30 de abril de 2014

La consciencia mágica parte de un yo discontinuo e incierto que encuentra dentro de si no un vacío, sino un desgarramiento, que le lleva a abrirse a la alteridad y la diferencia, al devenir de lo maravilloso como un destino, que fluye, espontaneo, salvaje. Y que se hace si mismo haciéndose, espíritu, relato, invención. Y se ríe, se ríe de su propio relato, con una risa liberadora, tremenda, pavorosa, potente, que ya no padece el mal de la Muerte.



lunes, 28 de abril de 2014

A estas horas de la tarde,
los frutos que no cayeron,
endurecen,
sus cortezas, espinaron,
sus semillas.
Como un refugio,
en la grieta,
más profunda del submundo.
Seguridad viciosa,
sosiego, que es prisión.

Aún así, podrías,
de paso...
Entre las dos colinas que subimos,
cada noche,
creyendo ver las mismas estrellas,
por compartir algo,
por no olvidarnos del todo,
no todo en nosotros,
está totalmente solo,
ni totalmente, en nosotros.

Podrías, si quisieras,
con un golpe de voz,
atravesarnos,
la espina dorsal,
la vibración,
arrullo de un dios salvaje,
acunado, tejido, oculto,
en tu garganta...

Podrías cambiar,
mi vida,
tan cerca,
tan tan cerca,
del abismo.

sábado, 26 de abril de 2014

No queda mucho ya,
para el fin de los tiempos,
la tierra desoye su caparazón de hojas,
y bajo la tierra susurra un quejio,
la lengua que sosiega el fondo,
de lo más profundo,
de la llaga.

El lamento, sabe a ocre y a jazmín,
quemado,
el manto negro que cubre los mares,
no es hollín, es sangre,
una balsa seca y polvorienta,
con ribetes de oro,
y acabados de piel,
hermana.

No queda mucho ya,
el cielo descose su abrazo,
ahogados, los pájaros adornan al rey,
su corona, su brillo helado,
nos ciega y nos roba,
la noche, en la noche,
que era nuestra, y ahora.
todos los vigías,
han muerto.

jueves, 24 de abril de 2014

Cuantas cosas dices,
que podrían darme,
dices,
pero en mí, en este anhelo,
me pierdo,
pero en mí, mi mano abierta,
es demasiado,
más, de lo que quisiera,
hambriento,
llegar a tragarme,
por una paz duradera.
Que yo se que tú,
me has guardado,
también,
un secreto entre los labios,
que las puertas del abismo son,
color canela,
que de mi espalda a veces,
gotea alquitrán,
y que nunca, nunca jamás,
debería,
debería jamás,
irme contigo.
Para quién, mi amor,
el limite, mi sombra,
estas letras,
de tantas en que mencionas,
que soy yo y no,
no pudiera olvidarme el deseo,
por la piel,
yacida, salvaje y tenue,
la humedad,
en tu sexo.
Me encuentro,
tan amplia tu mirada, tan lejos,
clavada,
que no puedo llegar y siento,
que me doy más,
me retraso,
mucho más,
en cada paso,
cada pausa,
perenne, por demostrar,
que valen,
su pena.


sábado, 19 de abril de 2014

Te dije que no,
te fuiste,
me alejé,
pero no pude encontrarme más allá de ti,
cuando ya te habías ido,
volví.
te busqué,
pero ya estabas cerrada a mí,
lo intenté,
lo intentamos,
pero no funcionó,
no sentíamos lo mismo y al final,
me dijiste que no,
te alejaste,
me fui,
estábamos bien,
me enamoré,
parece…
y ahora otra vez,
vuelves,
porque no,
porque no puedes,
como yo no podía,
vivir sin un amor tan grande.

viernes, 18 de abril de 2014

La fragilidad de la luz,
la sombra gris en el asfalto,
alzada más de cuanto podemos escalar.

La frustración implacable,
cuando imaginamos su antena,
de mástil.

No importa.

miércoles, 16 de abril de 2014

La caricia,
eriza mi piel,
quebrándose,
abriéndose al sendero en que se desliza,
la yema húmeda y vertiginosa de tus labios.

En su rastro,
van cayendo,
sobre mis parpados lisiados,
de tantos llantos, mi amor,
mis esfuerzos que se fundieron hace tiempo,
mi último vuelo, el frio de la noche, tu sonrisa,
que podría matarnos a los dos.

Y cuando pausa,
me encuentro retorcido,
el cuerpo que era mío,
una carcasa quemada y polvorienta,
queda detrás y soy, una serpiente,
oculta entre la hierba,
de tu sexo.

jueves, 3 de abril de 2014

Lo que tengo que ofrecer,
repartido entre tantos fragmentos,
además siempre,
narrativa,
diferente siempre;
soy,
entre tantos,
me faltaba,
mi especie...

miércoles, 2 de abril de 2014

“las carreras de egos sólo nos limitan
y en verdad es muy difícil identificar claramente cuándo estamos dejándonos llevar por el ansia del ego de ganar lo que sea.
Así que propongo en general dejar que todo fluya;
y dar menos por sentado, creerse menos importantes y menos sabios, y actuar menos esperando una reacción que no tiene por qué darse como pensamos.”

E.Dorado.
¿Qué tiempo es este?
Apenas un instante,
no era nuestro,
quedó demasiado lejos, quizás.

Una esquirla,
el roce de un deseo que se ha colado
entre las grietas de la suerte.

No es como debería ser,
ni conviene.

Y aquí, cuando algo nos toca,
¿Sabemos hacia dónde mirar?
A un paso estás,
donde estarás mañana.

Lo que marca un acento en el camino,
abre un horizonte de sentido,
Y yo:

También mañana,
sabré hacía dónde,
por encontrarte.