miércoles, 26 de febrero de 2014

El amor libre se construye a raíz de todas las injusticias y crímenes que se cometen en el amor romántico contra la pareja y el propio amor, siendo pues una “solución” a estas cosas, una forma coherente y sana de hacer las cosa. Sin embargo, en su escala de valores nos condena al solipsismo ya que entiende la independencia y la autosuficiencia como un valor supremo que al final lleva al sujeto a no poder enamorarse realmente de nadie y a vivir solo de él y para él siendo que finalmente los demás no son más que “cosas que aportan” más o menos, bien o mal, pero nunca personas que nos calan, nos transforman, nos duelen…

En el amor romántico no ocurre así, ya que de sus principios si puede seguirse un “darse al otro” que es fundamento de todo amor de verdad, la necesidad y la dependencia no son cosas negativas según sus valores lo cual da pie a la interdependencia natural de las personas que se aman, interdependencia que es consecuencia necesaria de personas que han abierto su corazón y dejado que el otro entre, haciéndose profundamente vulnerables a estas personas pero rompiendo con la soledad existencial de quien solo vive para sí.

Sin embargo, el problema radica en que la estructura sobre la cual se construyen las relaciones del amor romántico están llenas de condiciones, normas y parámetros establecidos que acaban por ahogar el amor haciéndolo imposible y doloroso, colapsándolo por las propias practicas de este tipo de relaciones. Finalmente el amor de verdad así como en el amor libre tampoco es posible ya que solo nace (si es que surge, pues que se den unas condiciones más optimas no significa que llegue a ser así) para ser destruido después, enterrado en condiciones sobre las que no puede desarrollarse.

Siendo así, a la conclusión a la que he llegado es la siguiente; y es que debemos recuperar la escala de valores del amor romántico separándola de aquella estructura formal que se le achaca para construir un amor sobre estos principios, pero por medio de todo aquello que hemos aprendido y discutido en torno a la idea de amor libre. Solo de este modo el amor puede llegar a ser posible en su forma incondicional y absoluta, solo de este modo podemos llegar a romper con la soledad existencial de forma eficiente y sin condenarnos por ello a la esclavitud y la barbarie.

sábado, 22 de febrero de 2014

"Yo que juré que no volvería a decir tu nombre,
que tu recuerdo sería una nube de mi memoria,
que con tu ausencia vería más ancho el horizonte,
y que con flores no haría jamás un ramo de novia

Yo que creí que lejos de tu alma
vendría la calma cada amanecer,
y no volvería a conjugar,
el futuro perfecto del verbo perder,

Yo que estaba preparando un canto,
de odio y espanto para celebrar,
pero siento que crece de dentro no más
que el deseo amargo de olvidar.

Y entre el humo y las estrellas
la luna tremenda furiosa me grita:
"yo también puedo escribirte los versos más tristes esta noche maldita",

La culpa fue de Dios por haberme hecho del barro, del barro del peor diablo.

La culpa fue de Dios por hacernos mortales, sabiendo como sabe que amores iguales no se mueren nunca,
La culpa de la pregunta "¿de quién fue la culpa?" también fue de Dios

Yo que pensaba que tú, yendote me devolvías mi segunda juventud...

Y ahora la barba se me encana a golpes de melancolía,
y hay una nube negra que me cubre hasta la esperanza,
de ver contigo la revolución si llegara algún día

Para que volvieras, yo sería capaz
de unir el cielo y el infierno,
de barrer del mundo a todos los gobiernos y darte de nuevo mi amor como antes,
que por terrible que ha sido,
amarte el tiempo que he estado contigo...
es más terrible tener que olvidarte,
mucho más terrible tener que olvidarte."

Juan Carlos Aragón


http://www.youtube.com/watch?v=XJ_DpfHYtps