domingo, 28 de diciembre de 2014

24 de Diciembre.

El silencio, nos convierte a todos en muertos antes de tiempo,
nos condena a una barbarie solitaria, de un cuerpo que ha caído.
No somos nada, y el agua que cae que inunda esta tierra,
lo hace, como la bestia que espera colgada de un alambre,
a ser desmembrada antes de la cena de navidad.

El tiempo es frío, las personas caminan ausentes,
buscando un poco de consuelo en aquellos objetos luminosos,
quieren ser amados, quieren ser queridos y así piensan,
que con esos cachivaches inútiles podrán estar un poquito más cerca
un poquito más lejos, de su funesta soledad.

La ciudad; es fría, el agua; es fría, la tierra; es fría
y yacen muchos a su vez,
mirando las aguas que caen del cielo,
mirando la lluvia, no tienen un techo,
ni un lugar donde ir;
Esta tierra los ha acogido a todos
como una madre acoge a los cerdos
que va a degollar después.

viernes, 19 de diciembre de 2014

Pocas cosas pueden ser tan desoladoras como la percepción,
de la vacua escapatoria del tiempo cuando deja caer todo su peso,
cuando invoca un silencio suficiente para que por un momento,
podamos tener el miedo de escucharnos el corazón y el sosiego,
con que huimos mediante la distracción y el entretenimiento ciego,
del reconocimiento y el amor sincero que nunca aprendimos a dar
En el fondo lo sabemos, por tal cosa pronto nos negamos y recelamos,
el muro y la frialdad son el reflejo viviente, el resultado contenido,
de tantos daños , desprecios y engaños, siempre huyendo sin lograr,
que por un momento no nos carcoma el desamparo y ocultarlo,
por más que tanto necesitemos el consuelo, la caricia y la piedad,
más pronto consideramos indignos a los demás, más pronto que tarde,
a todos nos alcanza la soledad.

domingo, 14 de diciembre de 2014

Que os demore la frialdad de estas gotas,
es natural, pequeños niños,
estas marcas de agua en las mejillas, en la garganta,
son por tanto amor perdido, tanta ilusión en la cuneta,
tantas ganas de haber vivido.

Al veros tan pequeños e ilusos, quemados,
no os debéis acusar, queridos,
fue el extenuante sol, la ansiedad de la noche,
no sois culpables en realidad,
por haber perdido vuestro brillo.

Yo sé, que cada año que pasa,
las promesas que os hicieron,
se vuelven más lejanas, livianas,
como un sueño, apenas ya un deseo,
traicionero, colmado de espinas,
que duelen,
tan siquiera con atrevérselo a pensar.

Yo sé también, que no quisisteis demostrar esta rabia,
sé, que cuando rasgasteis el velo de vuestra niñez,
aquel funesto día en que tuvisteis de demostrar,
que dabais más miedo que los demás,
que erais grandes, que no os podían achatar,
en realidad llorabais por dentro,
que hasta ahora no habéis dejado de llorar.

En vuestras manos agrietadas, vuestros cuellos nudosos,
pensáis que ya no queda nada más, que ya conocéis,
lo que es vivir, lo que es sufrir, lo que fue amar,
pensáis que vuestra vida se resume tan solo,
a la frustración de cuanto habéis sido participes,
que ya no hay lugar, que es síntoma de funesta crueldad,
hablaros de un futuro hermoso.

No seré yo quién lo niegue,
no seré yo el consuelo que siempre rechazaríais,
la calma que no soportáis, el flagelo,
de la violenta dignidad no viene de mi mano,
a pesar de la suciedad imborrable,
a pesar de lo surcos y los cortes,
el lastre y la pesadumbre,
por más que os venga buscando,
en lo profundo del lodazal, del asfalto
y la pasiva luz de una pantalla.

No esperéis mis chiquillos,
en mi no encontrareis paz,
por más que finalmente os alcance,
habréis de ser vosotros, y no la muerte,
quién os saque de este trance,
este aguante sin final.

sábado, 13 de diciembre de 2014

Me dijeron que era de agua, pero en la gruta más profunda el pez que hunde la torre emana un calor infernal.

martes, 25 de noviembre de 2014

El reguero de escamas dulces que manaba desde la cúspide superior paró ante el vahído,
ante el espanto que tanto nos ha costado advertir por hacerla un poco más alta,
tan solo un poco,
al intentarnos conformar con llamar ingenuidad a nuestros más funestos miedos,
a nuestras pasiones sanguinolentas en cambio, acusarlas de seriedad,
y así, entre los espumarajos que dejan los dioses murientes,
serenamos el clamor del viento con que terminamos quemando la tierra,
ahogamos el cielo,
terminamos con las bendiciones febriles de la impotencia.

jueves, 23 de octubre de 2014

La vida,
pesa menos a través del algodón ahumado,
de la indiferencia, la soledad,
la correspondencia entre dos abismos,
el muro entre la espina,
y el rosal.

viernes, 17 de octubre de 2014

Todas las cosas bellas,
caben en las torpes manos de una niña,
un poco de arena, un puñado de hojas,
la nostalgia, siempre parece que se cura,
entre sus dedos.

viernes, 3 de octubre de 2014

Del cobijo tierno de mi boca,
se fueron desvaneciendo, poco a poco,
como hojas de un otoño tábido,
sin viento, sin afición ni congoja,
las caricias dóciles, la dulzura,
los latidos desnudos del ocaso.

Había guardado en él, embriagándome,
los aromas, los sabores, el rastro,
sus sombras protegiéndome de la luz,
del sol,
cubierto de aquel manto humano,
que proyectan los cuerpos en movimiento.

En el vidrio de mi retina,
guardaba el reflejo, sonámbulo,
de los sueños que había realizado,
de una vida que nunca había sentido,
tan mía, y que sin embargo,
no me dejaba de brotar.

En el sendero de mis venas,
dibujaba los rostros enamorados,
las sonrisas lúcidas y el sabor agreste,
de los sexos que me otorgaron su paz,
y su mayor deseo,
para los artificios de mis manos,
y el vaivén, de sus contornos.

Pero todo aquello,
cuanto he vivido en mis sienes,
una tensión inabarcable,
el celo funesto de la madrugada,
la profundidad desoladora del mar,
me tenían advertido, hace tiempo,
de la erosión, y las migrañas.

Y ahora,
me miro al reflejo del recuerdo y pienso,
que este dechado de medianía y cutrismo,
este recipiente y semillero de ilusiones,
no podría haber estado nunca más en lo cierto,
de que no hay amor más sincero, ni más intenso,
pero que la vida tenía que valer para mucho más,
que para esto.

lunes, 29 de septiembre de 2014

Tan sólo en la mansedumbre y la bestialidad hay pureza, todo lo humano, más allá de su cuerpo, es representación entrópica y además, todas las fuerzas que le otorgan libertad corrompen y consumen su espíritu camino ya bien de la locura o la fría, cruel e impía razón, que nada puede mover en el mundo y que descompone los corazones hasta su completa disolución.

sábado, 27 de septiembre de 2014

Si nos aferramos a la carne,
qué paz,
si todo malestar se agota,
qué ánimo,
si el sol agrieta y desgasta,
qué espanto,
si la fugacidad apenas nos da,
tiempo de morir,
antes de que la mañana humille,
y someta,
la pretensión de sentir,
unánimes.
Nada más frágil que situar,
el valor de la vida en su ternura,
nada más vano que enraizar,
las ganas en la piadosa luz,
de sentirse acogido y cuidar,
de los que nos han amado.

tal mortalidad nos atenaza y el miedo,
perfila los límites del afecto y la nobleza,
nuestras aspiraciones y las fuerzas,
que nos atraviesan, nos mueven,
dañan y corroen el alma a su paso.

Ya fuera el arte o la pasión,
la ciencia o la experiencia,
la poesía, la fe y la belleza,
superan la tensión que podemos soportar,
su transcendencia, nos mata,
y aunque a nuestra muerte,
la llamemos libertad,
el maná quema nuestras gargantas,
y revienta nuestras venas,
envenenándonos.

Darse a vivir,
en la humildad de las yemas de los dedos,
quién podría,
glorificar el sueño,
en la magnitud que clama el trueno,
si el fuego celeste nos hiela el pulso,
y nos tiembla el tacto y la esperanza,
al comprender que todo lo terrenal,
decae,
inevitablemente.

viernes, 26 de septiembre de 2014

Mi error fue, aferrarme al cuerpo,
renegar del orgullo, suprimir la exaltación,
abrazar las caricias y el sentimiento,
buscar algún la pureza en el corazón
no situar en un dios mi sustento,
intentar dignificar la tierra,
como si hubiera un horizonte en el más acá,
de la locura.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Quisiera,
guardarme en un silencio vigilado,
de criaturas silvestres,
en el sabor de una sombra húmeda,
y cortante,
en el terror de la penumbra y el oleaje de la niebla,
entre las dunas.

Aunque se bien que no seré,
nada más allá de tu regazo.
Que no viviré tormenta que arrancase
de mi cuello,
tu tacto.

Porque todas las cosas consumadas,
el fuego de la mañana y el recelo pálido de la tarde,
no son nada,
porque no somos nada,
porque no hay fuente,
que pueda igualar el sudor del cuerpo amado,
porque no hay ánimo,
que iguale la sonrisa expedita del deseo,
porque no hay fuerza,
que pueda competir, en realidad, con la calidez mundana.

Y aunque en el pozo de mi añublo aun bulle un lazo de hierro,
por más que me ligue a la cordura y sostenga mi torso,
el sentido de mis esfuerzos, su lógica infernal,
no es suficiente para encontrarme, ni para volvernos a buscar.
Es tan misero existir,
nos pasamos la vida intentando escapar y cada refugio se agota en nuestras manos,
la felicidad no existe y la totalidad es apenas suficiente para seguir viviendo.

Las pasiones son una maldición, la búsqueda eterna del amor se vuelve insaciable se tenga lo que se tenga, todos los sabores se desgastan, todos los cuerpos se enfrían, con el tiempo, la libido se vuelve insulsa o perversa, insaciable.

Los deseos, se vuelven pesares constantes y el hambre deviene en desinterés, los días en esperas y la vida se llena de una lánguida soledad consecuencia de la carencia de sentido creciente ante los abismos que nos separan.

Además ¿quién puede en realidad darse a vivir sin morir en el intento? Después, el fracaso que es seguir viviendo, la supervivencia, torna en un creciente nihilismo cada vez más anodino e intrascendente.
La persecución constante de objetivos lejanos y los esfuerzos fútiles por conseguirlos solo ocultan la mundanead y la pequeñez de los mismos, además, ciegan ante la vibración del momento y la experimentación profunda de la existencia.

martes, 16 de septiembre de 2014

On the mild side of wisdom,
there's your blowing mind,
taking us up, from the pain,
of be away of your freedom.

Where be you, there will be my song,
crashing up to a glass sky,
where be you, there's my hope,
to collapse the borderline.

who take us away,
the scent of our memory,
and leave this fight lay,
on darkness.

martes, 9 de septiembre de 2014

Te hubiera escrito
si mis ojos no se inflamasen,
si no me hubiera roto las manos,
de agarrarme el corazón.

Lo que debo decirte,
ni tu ni yo podemos soportarlo;

Llegados al final,
mi gloria, los crímenes,
y mi buena voluntad contigo,
todo, se desvanece.

Todo, es perdonado,
Todo, he perdonado.
Sevilla, seria tan pequeño y tan feliz, si me hubiera quedado contigo…Aquel poeta de mi infancia soñaba con tu humedad y no la inmensidad de Madrid. Y tú, capital del desierto qué hiciste de mi sino un gigante, al precio de mi sangre, claro está, mi pulso y la cal de mis huesos. Con la que esperas terminar un día la cúspide de tu piso superior,
y caer finalmente sobre nosotros.
Entre la espina de mis ganas,
y el blanco de tu sonrisa se me escaman,
de azúcar los labios.
Yo que pensaba muy atento a mi experiencia,
que las maneras de mi amada serían,
una mente, quizás, y uno una gracia que,
ya por perdida la di.
Salvado siempre, entre nuevas formas,
no pensé, que mi hambre de vivir tuviera ya sentido,
quel Sur de esta frontera, no quedase tan lejos y,
aun así, me pregunto ahora,
qué te gusta en realidad de mi,
o si no me soy yo en realidad,
un desconocido.
Si lo pensado hasta la hora de rozarte,
era tan solo el espectro de un deber clamado,
por la luz, de otros.
El fuego que ya por perdido lo di,
comparte el sabor de tu cuerpo,
de aquel que pude haber sido,
de haber tomado mi amor entre el destello pardo,
del vino,
y no la sombra de las banderas rojas, las banderas negras,
que me ofrecieron libertad.

domingo, 31 de agosto de 2014

La última gota,
fue demasiado lenta,
con su peso abotargado, su magnifica desolación
pausada,
terminó hundiéndose en la arena como las demás pero,
su silencio, un dolor tan amordazado,
tan quieto, tan sumamente contenido,
se tragó con ella el rastro que dejaba,
y todas las cosas rotas por las que habían llorado,
sencillamente,
desaparecieron.

sábado, 9 de agosto de 2014


Vinimos a este mundo para danzar con un destino,
con la pasión naciente y el bravo deseo,
llegamos con el calor del cuerpo, el placer del miedo,
con la promesa, de haber nacido.

Maduramos, como rocas a la orilla del mar,
como se endulzas las brevas al sol de verano,
sin saber que tendríamos que abandonar aún más,
la libertad que nos pertenecía por derecho.

Y qué me hubiese importado,
la vida que hasta entonces construí,
si los espacios que ocupábamos,
hubieran sido realmente nuestros.

Qué me hubiera acaso detenido,
si existiera lugar para los amantes,
y no tuviéramos que satisfacernos
con la más triste de las dependencias.

Qué hubiese elegido si no fuera,
el sabor de tu cuerpo y el vigor de tu gesto,
antes quel agobio y el dolor por el hambre de mi ánimo,
si no es porque la alienación de este mundo coartó mi propia decadencia,
atravesándome con su peso los tendones al mármol de la historia,
atrapándome, demasiado lejos de lo que jamás podré llamar un hogar,
un querer cumplido, un anhelo de nosotros.

Dónde estaré yo, si acaso existo,
con este destello de perdición que me obligué a llamar mi futuro.
Donde estarás tú, si acaso esta tierra es capaz de acogerte,
con toda la fuerza con la que te empeñaste en vivir todavía,
todavía, aunque todos los vigías hayan muerto, sea el final de tiempos
y no grane el amor entre las piedras.

viernes, 25 de julio de 2014

Desbordó la muralla,
y una avalancha de cadáveres putrefactos cayó sobre nosotros,
eso era la ciudad; una ruina de contenedores de cuerpos apilados,
y luces frías.

sábado, 12 de julio de 2014

Podrías conseguir,
que todos los sueños de los que te hablo,
no fueran más quel signo de la falta del tan necesario,
infanticidio, que aún no me atreví a cometer.

Pero no sólo tú existes, tiempo,
hay vidas cuyo ritmo se te escapan,
de sus fuerzas y su anhelo se alzan vientos,
a los que poco le importas,
y que más libre se viven pese a tu rechazo,
que no se preocupan, por tu sustento.

Sabes bien, que quisiera haberme ido con ellos,
lo sabes, pues por eso no te soy suficiente,
porque nunca he sido fiel, ni a ti, ni al fuego,
y que salgo siempre que suena la corriente,
por sentir que alguna vez pude izar el vuelo,
aunque el aire no fuera capaz de sostenerme.

Dirías tú,
qué será de ellos,
y pienso yo,
qué habrá sido de mí.

jueves, 26 de junio de 2014

Los días que se fueron sucediendo,
nos han dado grandes y funestas,
maravillosas experiencias,
pero todo lo que ha sido no marca absolutamente,
nada,
en ese supuesto destino que fuimos buscando,
la vida no lo tiene, nosotros tampoco,
se nos van los tiempos, se nos van las fuerzas,
y ante esta caída que supone admitir,
que no hay metafísica posible,
ni tan siquiera en la moral,
ni tan siquiera en la vibración de la tierra,
la locura es una piedad cruel, pero piedad,
al fin y al cabo.

martes, 20 de mayo de 2014

Saber que no eres parte de mí.
Saber que desde que te conocí ya no puedo serlo para más nadie.
Saber que debo seguir tus pasos pero más allá de ti,
más allá por ser como tú, reflejo de todo lo amado.
Saber que en realidad solo podré satisfacer este anhelo convirtiéndome en pájaro,
como tú lo eres, ya que nunca podré tenerte y no me queda más que ser yo mismo,
todo lo que deseo de ti.

sábado, 17 de mayo de 2014

Decirte,
que por más que tanto tiempo fue suficiente,
que por más que me valió mirarte a lo más profundo,
ya no soy yo, ni soy el mismo, ni queda en mi,
cuanto quise creer, que era,
bajo el orgulloso control,
de mi fe.

Somos ya, más de cada uno,
del otro, de lo que nunca fuimos y a la vez,
profundamente aislados, extraños
más solos que nunca desde el día en nos hicimos vulnerables,
más parecidos y sin embargo,
semejantes, no podemos encontrarnos.

No me busques más,
ni yo mismo puedo encontrarme ahora,
ni yo mismo, pudiera,
soportar el yugo de mi existencia,
de mis obligaciones, mis propios deseos,
que más me parecen el eco de una vida pasada,
de un ser extraño al que me viera rindiendo homenaje
por toda la vida que me ha dado, pero que ya nunca más,
me pertenece.

Perdóname,
porque agoté todas mis fuerzas en haberte querido,
por la insultante semejanza de mi rostro, de mi voz,
con aquel que alguna vez amaste, con aquel…
capaz de recoger en las mismas gotas,
el sudor de las flores salvajes, el llanto,
apenas susurrante, de las que mueren al amparo del sol.

jueves, 15 de mayo de 2014

Resguardado,
a un solo paso ya,
quizás,
de la última huida.

No quisiste hacerte nunca,
tan viejo y a la vez,
te sientes ya cansado,
tan pronto pero,
no es tanto lo que te queda,
esperar.

Estas horas son las primeras,
por más que parezcan las de siempre,
es un espejismo, quisieras,
y te sumerges en tus recuerdos,
pensando que no podría pasarte,
como nunca ha pasado,
en ti.

Pero ya no te queda,
¿verdad? Tiempo,
desde aquí todo se acelera y cuando salga el sol,
sabrás que esta fue la última noche,
en que nos volvimos a ver.

Más allá, el alma queda muy muy lejos,
tendrás que ir a buscarla, y tendrás,
como no has tenido nunca,
ganas de haber nacido.

sábado, 10 de mayo de 2014

Nunca supe escribir canciones de amor,
nunca supe, en realidad, amar mejor que cualquiera,
ni soportar el golpe del pecho cuando tiembla,
mi semblante apagado, mi boca hambrienta, mi dolor oculto.

Mi fortaleza, yace en las profundidad de un abismo estrellado,
contra las cuerdas del tiempo, contra el huracán salvaje,
que gotea y cala con su negro aceite los espasmos de mi piel,
cuando recuerda, cada uno de los besos que me fueron devorando.
Todo lo que he hecho, lo que me define, es un amor natural,
por todo aquello que logró dominarme y expulsarme,
por todo aquello que me ofrecía el sendero a la destrucción,
el derribo una y otra vez de cada reposo, cada flor artificial.

He amado la locura y la incertidumbre, la pasión y la furia,
muy por encima de lo que jamás pude resistirlo,
he amado el vuelo poderoso del dragón cuando arrastra,
implacable el cobijo terroso en que las alimañas se cobijan,
he amado el rugido embravecido del mar cuando derrumba,
orgulloso el torreón en que los hombres guardan su fuego,
he amado, también, las caricias que cortaron mi espalda,
dejando mi carne desollada y expuesta al impacto generoso,
de un sol que nunca toleró mis sueños.

Encontrarme a mi, es una danza a muerte con el destino,
es tomar la hoz de Saturno para declarar la guerra,
a los cielos, a las ciudades por igual, morir cada vez,
y retornar del cementerio revestido de sudores ausentes,
y una melodía, que cada vez que sangra suena más viva.
Encontrarme a mi, es un ruego por el incendio de mi alma,
es la consciencia de que entre las brasas, soy, más que fuera,
cuando pretendo asemejarme a los placeres de otro mortal,
y sé, que nadie podría acompañarme mientras condene,
una y otra vez a los demonios que me han gobernado,
a consolarme una y otra vez el llanto, cuando los pretendo liberar.

viernes, 9 de mayo de 2014

Mis palabras fueron navajas,
la tierra se abría para encerrar mis pasos,
el gélido viento arrancó el amuleto que lucía entre la nieve.

Todo lo que decía, todo,
estaba envuelto en una trampa,
entre espinas que envenenaron mi poesía,
con un lamento, un ruego desolado.

Seguía soñando,
y entre espasmos susurraba tu nombre alado.
Sálvame del miedo, terror de ver mis huesos,
terror de portarlos en mi.

Tus manos me callaron,
no fueras nunca más cadena,
raíz abrazando mis muñecas y tobillos por igual.

Sol de invierno,
quemaste mis párpados con tu piel morena,
azotaste con tu fuego mi madriguera,
mi refugio contra los sismos del tiempo.

En la madrugada, sudando y con los ojos hinchados,
me despierto en la intemperie,
en la cima de una reja hay un nido de cuervos,
sobre la otra escombrera reposa una flor turquesa,
y el aroma de tu vuelo acaricia mis brazos desde lejos.

Hacía dónde, con esta bendición,
encaramar mi espectro,
hacía dónde, amor sincero,
donde me encuentro.

jueves, 8 de mayo de 2014

¿He vivido quizás demasiado? Quemado cada momento, experimentado demasiado deprisa como para que mi cuerpo y mi alma no se resintiera.

Han sido tantas, tan rápidas e intensas y en demasiados casos fugaces mi experiencias que llegado este momento sufro ya con el placer ante el miedo, la consciencia de su perdida, de cómo me sentiré una vez haya pasado.

Veo en mi, y a mi alrededor una vida devastada y busco y busco entre las miles de frases que componen el cuero de mi corazón una clave, una sabiduría que destilada de cuantos dolores he sufrido me ayudase ahora, me marcase un camino, me enseñase.

Pero son demasiadas y constantemente la ansiedad supera mis efímeros intentos, vivo buscando una salvación en los demás, no en mi, y de lo que mi queda es tan amplio, tan cambiante y múltiple que muchas veces me pregunto si yo mismo puedo llegar a conocerme, si con un golpe en los cimientos quebrase el siroco de mi alma y cayesen todos los espectros quen dan vida a mi semblante, quebrados en perfecta armonía, sería la colina rocosa de mi tumba o una atalaya que sobresaliese entre la bruma.

martes, 6 de mayo de 2014

El amor que nos queda,
se dispersa en mi garganta,
secándose, ralo y pálido,
ante el cálido semblante
de un sol moribundo.

El tiempo que nos separa,
carcome el barniz dorado,
de los frutos prometidos,
desgajando a cada hora,
cada sello en su memoria.

Permaneces en mi,
atravesando mis huesos,
con una sombra constante,
y la pesadumbre,
de la juventud perdida.

No me mires más,
cuando me observo,
con esos ojos perdidos en el horizonte,
todo lo que te he dado,
fue demasiado,
y para siempre,
todo lo que te he dado,
te pertenece y no volveré a recuperarlo,
déjame, destino,
tejedor de mi muerte.

Déjame, flagelo de mis anhelos,
déjame, espina en mis caricias,
quiébrate, espanto.
y déjame esta aurora entre los dientes,
es mi aliento esta niebla en la mañana.
el rocío bebe de la tensión de mi cuerpo,
supuran fuego las llagas de mi boca,
su luz, dolida, inconclusa y triste,
me es suficiente.

miércoles, 30 de abril de 2014

La consciencia mágica parte de un yo discontinuo e incierto que encuentra dentro de si no un vacío, sino un desgarramiento, que le lleva a abrirse a la alteridad y la diferencia, al devenir de lo maravilloso como un destino, que fluye, espontaneo, salvaje. Y que se hace si mismo haciéndose, espíritu, relato, invención. Y se ríe, se ríe de su propio relato, con una risa liberadora, tremenda, pavorosa, potente, que ya no padece el mal de la Muerte.



lunes, 28 de abril de 2014

A estas horas de la tarde,
los frutos que no cayeron,
endurecen,
sus cortezas, espinaron,
sus semillas.
Como un refugio,
en la grieta,
más profunda del submundo.
Seguridad viciosa,
sosiego, que es prisión.

Aún así, podrías,
de paso...
Entre las dos colinas que subimos,
cada noche,
creyendo ver las mismas estrellas,
por compartir algo,
por no olvidarnos del todo,
no todo en nosotros,
está totalmente solo,
ni totalmente, en nosotros.

Podrías, si quisieras,
con un golpe de voz,
atravesarnos,
la espina dorsal,
la vibración,
arrullo de un dios salvaje,
acunado, tejido, oculto,
en tu garganta...

Podrías cambiar,
mi vida,
tan cerca,
tan tan cerca,
del abismo.

sábado, 26 de abril de 2014

No queda mucho ya,
para el fin de los tiempos,
la tierra desoye su caparazón de hojas,
y bajo la tierra susurra un quejio,
la lengua que sosiega el fondo,
de lo más profundo,
de la llaga.

El lamento, sabe a ocre y a jazmín,
quemado,
el manto negro que cubre los mares,
no es hollín, es sangre,
una balsa seca y polvorienta,
con ribetes de oro,
y acabados de piel,
hermana.

No queda mucho ya,
el cielo descose su abrazo,
ahogados, los pájaros adornan al rey,
su corona, su brillo helado,
nos ciega y nos roba,
la noche, en la noche,
que era nuestra, y ahora.
todos los vigías,
han muerto.

jueves, 24 de abril de 2014

Cuantas cosas dices,
que podrían darme,
dices,
pero en mí, en este anhelo,
me pierdo,
pero en mí, mi mano abierta,
es demasiado,
más, de lo que quisiera,
hambriento,
llegar a tragarme,
por una paz duradera.
Que yo se que tú,
me has guardado,
también,
un secreto entre los labios,
que las puertas del abismo son,
color canela,
que de mi espalda a veces,
gotea alquitrán,
y que nunca, nunca jamás,
debería,
debería jamás,
irme contigo.
Para quién, mi amor,
el limite, mi sombra,
estas letras,
de tantas en que mencionas,
que soy yo y no,
no pudiera olvidarme el deseo,
por la piel,
yacida, salvaje y tenue,
la humedad,
en tu sexo.
Me encuentro,
tan amplia tu mirada, tan lejos,
clavada,
que no puedo llegar y siento,
que me doy más,
me retraso,
mucho más,
en cada paso,
cada pausa,
perenne, por demostrar,
que valen,
su pena.


sábado, 19 de abril de 2014

Te dije que no,
te fuiste,
me alejé,
pero no pude encontrarme más allá de ti,
cuando ya te habías ido,
volví.
te busqué,
pero ya estabas cerrada a mí,
lo intenté,
lo intentamos,
pero no funcionó,
no sentíamos lo mismo y al final,
me dijiste que no,
te alejaste,
me fui,
estábamos bien,
me enamoré,
parece…
y ahora otra vez,
vuelves,
porque no,
porque no puedes,
como yo no podía,
vivir sin un amor tan grande.

viernes, 18 de abril de 2014

La fragilidad de la luz,
la sombra gris en el asfalto,
alzada más de cuanto podemos escalar.

La frustración implacable,
cuando imaginamos su antena,
de mástil.

No importa.

miércoles, 16 de abril de 2014

La caricia,
eriza mi piel,
quebrándose,
abriéndose al sendero en que se desliza,
la yema húmeda y vertiginosa de tus labios.

En su rastro,
van cayendo,
sobre mis parpados lisiados,
de tantos llantos, mi amor,
mis esfuerzos que se fundieron hace tiempo,
mi último vuelo, el frio de la noche, tu sonrisa,
que podría matarnos a los dos.

Y cuando pausa,
me encuentro retorcido,
el cuerpo que era mío,
una carcasa quemada y polvorienta,
queda detrás y soy, una serpiente,
oculta entre la hierba,
de tu sexo.

jueves, 3 de abril de 2014

Lo que tengo que ofrecer,
repartido entre tantos fragmentos,
además siempre,
narrativa,
diferente siempre;
soy,
entre tantos,
me faltaba,
mi especie...

miércoles, 2 de abril de 2014

“las carreras de egos sólo nos limitan
y en verdad es muy difícil identificar claramente cuándo estamos dejándonos llevar por el ansia del ego de ganar lo que sea.
Así que propongo en general dejar que todo fluya;
y dar menos por sentado, creerse menos importantes y menos sabios, y actuar menos esperando una reacción que no tiene por qué darse como pensamos.”

E.Dorado.
¿Qué tiempo es este?
Apenas un instante,
no era nuestro,
quedó demasiado lejos, quizás.

Una esquirla,
el roce de un deseo que se ha colado
entre las grietas de la suerte.

No es como debería ser,
ni conviene.

Y aquí, cuando algo nos toca,
¿Sabemos hacia dónde mirar?
A un paso estás,
donde estarás mañana.

Lo que marca un acento en el camino,
abre un horizonte de sentido,
Y yo:

También mañana,
sabré hacía dónde,
por encontrarte.

martes, 11 de marzo de 2014

Desamor

De lo que de mí ha quedado,
es apenas un rumor, un reflejo,
pues tanto y todo mi tiempo había dado
habíame dado… Y acostumbrado a dar,
que todo lo que era, en mis sueños,
mis esfuerzos, te lo has llevado.

El ego es la solución al desamor,
dicen,
pero ya lo he aprendido muchas veces,
que al final uno nunca es suficiente,
cuando vive con anisas de amar,
y quien no, es un monstruo,
los muchos, a mi alrededor.

Podría haber sido cualquiera,
y yo hubiera sido el mismo,
habría dado tanto o más,
fuéramos convenientes o no,
es algo que no debía importarnos.

Se ama, lo que se puede,
a quién quiere amar,
y ser amado.
Los pocos, en realidad,
con el tiempo más exigentes,
desconfiados, traumatizados,
¿qué importa?
¿No es acaso la pasión suficiente?

No es, quizás, suficiente...
pero la ilusión es siempre traicionera
y yo quise vivir sin sus riesgos,
vivir de lo que tenía, con su dolor,
sus defectos, vivir en la tierra,
no en cielo, en el cuerpo,
vivir en ti, mi anhelo.

Pero no era suficiente,
demasiado tarde, quizás,
demasiado grande para repararlo,
demasiado tuyo, para dar más de mi.
Demasiado, demasiadas veces,
como para repetirlo.

miércoles, 26 de febrero de 2014

El amor libre se construye a raíz de todas las injusticias y crímenes que se cometen en el amor romántico contra la pareja y el propio amor, siendo pues una “solución” a estas cosas, una forma coherente y sana de hacer las cosa. Sin embargo, en su escala de valores nos condena al solipsismo ya que entiende la independencia y la autosuficiencia como un valor supremo que al final lleva al sujeto a no poder enamorarse realmente de nadie y a vivir solo de él y para él siendo que finalmente los demás no son más que “cosas que aportan” más o menos, bien o mal, pero nunca personas que nos calan, nos transforman, nos duelen…

En el amor romántico no ocurre así, ya que de sus principios si puede seguirse un “darse al otro” que es fundamento de todo amor de verdad, la necesidad y la dependencia no son cosas negativas según sus valores lo cual da pie a la interdependencia natural de las personas que se aman, interdependencia que es consecuencia necesaria de personas que han abierto su corazón y dejado que el otro entre, haciéndose profundamente vulnerables a estas personas pero rompiendo con la soledad existencial de quien solo vive para sí.

Sin embargo, el problema radica en que la estructura sobre la cual se construyen las relaciones del amor romántico están llenas de condiciones, normas y parámetros establecidos que acaban por ahogar el amor haciéndolo imposible y doloroso, colapsándolo por las propias practicas de este tipo de relaciones. Finalmente el amor de verdad así como en el amor libre tampoco es posible ya que solo nace (si es que surge, pues que se den unas condiciones más optimas no significa que llegue a ser así) para ser destruido después, enterrado en condiciones sobre las que no puede desarrollarse.

Siendo así, a la conclusión a la que he llegado es la siguiente; y es que debemos recuperar la escala de valores del amor romántico separándola de aquella estructura formal que se le achaca para construir un amor sobre estos principios, pero por medio de todo aquello que hemos aprendido y discutido en torno a la idea de amor libre. Solo de este modo el amor puede llegar a ser posible en su forma incondicional y absoluta, solo de este modo podemos llegar a romper con la soledad existencial de forma eficiente y sin condenarnos por ello a la esclavitud y la barbarie.

sábado, 22 de febrero de 2014

"Yo que juré que no volvería a decir tu nombre,
que tu recuerdo sería una nube de mi memoria,
que con tu ausencia vería más ancho el horizonte,
y que con flores no haría jamás un ramo de novia

Yo que creí que lejos de tu alma
vendría la calma cada amanecer,
y no volvería a conjugar,
el futuro perfecto del verbo perder,

Yo que estaba preparando un canto,
de odio y espanto para celebrar,
pero siento que crece de dentro no más
que el deseo amargo de olvidar.

Y entre el humo y las estrellas
la luna tremenda furiosa me grita:
"yo también puedo escribirte los versos más tristes esta noche maldita",

La culpa fue de Dios por haberme hecho del barro, del barro del peor diablo.

La culpa fue de Dios por hacernos mortales, sabiendo como sabe que amores iguales no se mueren nunca,
La culpa de la pregunta "¿de quién fue la culpa?" también fue de Dios

Yo que pensaba que tú, yendote me devolvías mi segunda juventud...

Y ahora la barba se me encana a golpes de melancolía,
y hay una nube negra que me cubre hasta la esperanza,
de ver contigo la revolución si llegara algún día

Para que volvieras, yo sería capaz
de unir el cielo y el infierno,
de barrer del mundo a todos los gobiernos y darte de nuevo mi amor como antes,
que por terrible que ha sido,
amarte el tiempo que he estado contigo...
es más terrible tener que olvidarte,
mucho más terrible tener que olvidarte."

Juan Carlos Aragón


http://www.youtube.com/watch?v=XJ_DpfHYtps

lunes, 13 de enero de 2014

Si bien es cierto que nuestra falta de virtud nos hace banales también es cierto que en esta banalidad aflora cierta naturaleza que si se la escucha atentamente es un tesoro que se ha mantenido en nosotros a fuerza de fracasos. Aquellos que no fueron capaces de lograr, de adaptarse o asimilar todo aquello en les enseñaron a atenerse, a amoldarse y configurar las ideas del bien, del mal, son aquellos en los que ha quedado salvaguardado cierto espíritu latente de bondad. Y es que, hay un amor sagrado en aquellos que demasiado pequeños como para asumir los grandes esfuerzos de la gloria necesitan muy poquitas cosas para mostrar su comprensión, su cariño y aprecio. Aquellos que de tan evidente no se ocupan de ocultar su fragilidad y que tienen el don de poder mostrarse más sinceros y transparentes que todos aquellos demasiado ocupados en demostrar y justificar constantemente su valía. Es en ellos donde, a pesar de pensarse un fracaso, la humanidad logra sus mayor triunfo al salvarse de sus propias ilusiones, sus fantasmas de vanidad y puede verse desnuda en toda su mortalidad y ternura. Pues quién así vive no teme dar y mostrar amor y cariño, al comprender que todos vivimos librando siempre una cruenta batalla y que por esto y el peso de los días la amabilidad es una cuestión de piedad.

jueves, 9 de enero de 2014

Porque nos caemos, porque somos débiles y porque somos frágiles cual hoja en otoño, porque no nos podemos soportar, porque enfermamos y nos rendimos, porque una y otra vez fracasamos y a los mínimos golpes ya no podemos resistir, porque el dolor nos ciega y nos trae la locura y la desesperación, porque se nos van de las manos las fuerzas y nuestros intentos, porque todas las ilusiones son de arena, porque no somos de fiar ni podemos prometer nada, porque nos desquiciamos, porque dependemos y necesitamos de los demás, por esto y por la vulgaridad que nos comparte es que no podemos más que cuidarnos unos a otros, regalarnos a los demás con la esperanza de que estos nos cuiden, pues, en realidad, nada humano nos es ajeno entre ninguno de nosotros, participes somos de la mayor virtud, de la posibilidad del amor más puro, en la misma medida que lo somos de los crímenes más violentos, del egoísmo y la barbarie más cruel, y es en la conciencia de esto como podemos conocernos a través de los demás, como en un espejo que nos refleja, que nos hace iguales en la consciencia de nuestra posibilidad general del ser “como” el otro, de “ocupar el lugar” del otro, y así, a su vez, de “ponernos en el lugar del otro”, de cualquier otro.

domingo, 5 de enero de 2014

Una fuerza irresistible, una necesidad que a la vez mueve nuestros más bellos deseos, una promesa que se nos hace al nacer y que sin embargo vemos frustrada por todas partes, convivimos con su dolor y el flagelo de su ruptura nos conforma en mayor fraternidad que cualquier otra oda en este mundo; el amor, un imposible. Lo vemos constantemente, lo sabemos y por más que golpes nos de la vida hay algo que nos lo sigue haciendo irrenunciable (allá donde todavía hay mundo), lo buscamos, lo sufrimos y lo volvemos a buscar en un devenir infinito que marca la mayor alegría, la mayor desgracia, que es la base en mucho de nuestros actos, nuestra perdición y nuestros logros más bellos. Fracasamos, y sin embargo seguimos y seguimos insistiendo, si no es aquí, será allá. Caminando por una vida llena de frustraciones y desencantos muchos llegan a renunciar, a denunciarlo, a intentar explicarlo como algo banal, como un engaño, un trampa quizás de la ley natural. Algunos pretenden pensarse mejor que eso y construyen su propia virtud, otros sencillamente llegan a la conclusión que no hay querer mejor que uno mismo, todos buscan una salida, un atajo una forma de escapar de tal necesidad pero al final uno mismo de bien poco es suficiente, la vida pierde su sentido, los días se vuelven mustios y sólo una gran locura, una gran enfermedad mental, es capaz de ocultarles su desgracia, haciéndonos desgraciados a los demás.

viernes, 3 de enero de 2014

De aquí al cosmos hay un error,
estrellado,
el reflejo de unas olas contra otras,
la dislexia de Caribdis,
el soplo,
en el corazón del marinero.

De aquí, mana la tierra hacía el cielo,
caen desmembrados,
nuestros ídolos, su miedo,
porque, en la vida,
no cabemos los dos.

Los que fue,
una gota,
los que fue,
un rasguño,
los que fue,
un aullido,
el lago, bajo el centro comercial,
no cala, nosotros si,
por la cal
de la fosa.

Y aquí, quedamos,
no es la derrota,
no es, por la prisión,
un error pensar, por el vidrio
que rompe el vidrio, del cuerpo,
templado.

Quedamos,
porque hay algo irreductible
en cada cuerpo,
bajo el sueño.

jueves, 2 de enero de 2014

There is no greater love

La infinidad de los días,
el terreno agreste de este mundo,
sus atalayas, el poder que han construido
las bestias, la enfermedad de la mente,
¿Qué son? Más que un refugio
la promesa de una felicidad que no
nunca ha sido lograda por estos medios.

He visto a quien buscaba la belleza,
recorrer fronteras, atravesar su identidad,
vivir la humanidad en su mayor pobreza,
su lado más irreductible.
He visto también, a quien era de sí
mayor creación posible, quien no buscaba,
sino que de todo su tiempo solo una parte,
pequeña parte, podía ser invertida en sobrevivir,
más allá de tal destino.
Y he visto a los muchos, incapaces,
de soportar la gravedad de esta tierra,
corriendo siempre detrás del tiempo
pasando por sus vidas, soportando,
por una suerte que nunca eligieron al nacer.

Los he contemplado, y eran muchos y distintos,
pero no ajenos a mí, los que fueron, los que fui,
en todos aquellos me he repartido y he conocido
hasta donde me permitía el límite de este tiempo
la amplitud de las formas de vivir, de aquí, y allá,
he sido uno en cada lugar enfrentado, un igual.

He sido un espectro, un espejo que reflejaba
las miradas que se cruzasen en mí, su persona,
han sido el alimento para mi espíritu insaciable,
informe, adaptable, simbionte de cualquiera,
y así habría seguido por siempre, sin ningún criterio
siguiendo mi suerte, aprovechando cualquier cosa
que pudiese encontrar, que se cruzara entre los hilos
de mis palabras, mis miradas, mis sueños.

Pero fue el goteo permanente, de un amor incansable,
quien con cada beso y cada anhelo fue alimentando,
una flor en mi, de enredadera, de raíces condensadas.
Tardé apenas un instante en amar aquellas manos,
pero demasiados años en darme cuenta que las amaba,
más que a mí mismo, más que a todo lo que había hecho,
y a lo que renunciaría, por no haberlo compartido con ella.

Me dio el cuerpo y el sentido del que siempre había carecido,
y es por ello que ahora, en el cisma de su pérdida, entre espantos,
reencontrar un punto en que asentar mi alegría resulta imposible,
pues nunca antes había tenido algo así, no más allá de mi mismo,
de quién renuncié el día que viví el Absoluto, la perdida de la mente,
y la fundición de mi carne en la eternidad del completo Orgasmo,
de la más pura pasión, del fuego salvaje, el roce infernal, del amor loco.

miércoles, 1 de enero de 2014

Soy, de lo que soy
apenas un engaño
que por un rencor
y una complacencia
absurda, atorada
negó su gran deseo
de amar
a quien tanto le quería
a quien más daño
había hecho.

Soy, de lo que queda
un áspero lamento
que con toda voluntad
no puede nada, cae
intentado recuperar
lo que durante años
quise librar de mí,
por sentirme atado
preso, dependiente
sin aceptar siquiera
que pudiera ser
yo parte de alguien
más allá de mí
y mi rabioso orgullo.

Soy, de lo que me espera
un pesar demasiado largo
por lo que me fuera
irrenunciable
y ahora veo destrozado,
por lo que, jamás pensé
que perdería
a la vez que sé, que así,
por quien yo mismo fui
en su día
habría de ser
como los otros,
comprendiendo al final
el terrible dolor
de mis enemigos
y la condena en la que
yo los sometiera.
Camino por un sueño que era mío,
viendo como se desvanece, alzado,
floreciendo allí donde tanto tiempo,
había sido esperado, soportado,
más allá de esta voluntad traicionera,
de esta ebullición mediocre,
incapaz de prometer nada.

Las palabras que deslizábamos,
entre nuestros cuerpos ardientes,
caen sobre mí desmoronadas,
marchitas como papel de ceniza,
y mis intentos por rescatarlas,
son un esfuerzo tardío, tembloroso,
que solo las quiebra aún más,
por la opresión cegadora de la ansiedad.

Y siento,
como si la mitad de mi cuerpo,
se hubiera quedado atrás,
clavada, rasgada y destrozada,
entre tanta ruina y tanto ruido,
atravesada por este orgullo nervioso,
que tan solo habría logrado tener paz
el día en que me viese,
completamente,
destruido.