domingo, 20 de octubre de 2013

Sal, de tus sueños,
de los caminos que son prisión,
que abarca más de lo que consume,
para que nunca cruces la frontera,
para que no renuncies al chantaje,
para que te achantes de la nada,
cubierto, reseco, pero vivo.

Pero, qué vida es esta, pregunta el dios,
el que todo lo puede, todo lo tiene,
sabe, y te juzga con compasión y extrañeza,
cómo salvarte, mi niño,
del tiempo que has creado,
si nunca dejaste obrar al destino.

sábado, 19 de octubre de 2013

"No importa en absoluto que despojos de carne humana titulen a sabiendas y 'a la fidelidad' (entre todo lo muerto) al corazón dejado al abandono. No importa que espere mirando por la ventana escuchar una voz amarga y pausada que me preste la calidez que las primeras lluvias menguan.
No importa, demasiado, los desórdenes de la locura misma. Desprezio la forma incompleta del amor relegado al relato de aventuras. Coincido con la pacienzia en que todo tiene su silencio, en que nada debe escapársete de las manos.
No me importa perderlo todo, ese todo parcial y puntual que los ignorantes ven en cada detalle y cada objeto inanimado.
Soy la voz de la putrefacta materialización del sueño. No soy nadie, y hablo como si mi lengua fuera de interés o simplemente fuera escuchada por otra persona. Un pensamiento egocéntrico, que se arrastra a ras de suelo.."

http://www.youtube.com/watch?v=dzyf1tmFt5Q


http://soledadsincompartida.blogspot.com.es/
Te prometo enredadera
que nunca más volverás,
tus palabras que eran,
son raíz que me agota,
el tiempo que era,
derribó las montañas,
quizás por mi furia,
quizás en tu llanto,
la violencia cambió el curso de los ríos,
y bajo esta corteza que se ahoga,
que consume lentamente su humedad,
anida un gorrión atrapado,
que clama deseando que el fuego del sol,
quebrase cuanto fue su hogar.

viernes, 4 de octubre de 2013

¿Qué es la semilla, más que la tierra que la alimenta? Sus hojas, más que el viento que las recorta, su flor, más que el sol que la despierta... Bendecidos somos pues tenemos un corazón que nos permite ir donde queramos, bendita la experiencia, que nos hace saber a donde, pero más bendito sea el amor, que da sentido a nuestros pasos.
Cruzarán las aves de paso,
por nuestro cielo fragmentado,
sus plumas blancas, grises,
por el aire limpio,
por el fuego apagado.

Caerán sobre nosotros, como lluvia fina,
como nunca llegamos a encontrarnos,
y así, aprenderemos a mirar hacia arriba,
y seguirles el rastro…

martes, 1 de octubre de 2013

No puede haber exigencia en el amor, esta es una idea que ya he argumentado otras veces, he dado ya varios argumentos, pero quería añadir uno nuevo que he estado pensando últimamente:

El problema de la exigencia, es que se asienta sobre unas condiciones, pueden ser normas, intensidad, puede ser una determinada manera o ciertas renuncias, pueden darse de muchas maneras pero todas comparten la misma estructura; si uno no las cumple el otro no considera que “la relación valga la pena” y cosas así, y aunque ya he reconocido que siempre es necesario un compromiso ya argumenté en su momento que este tan solo es formal y que en la práctica debe darse como garantía de la sinceridad, (sinceridad explicita, exhibición de las emociones, el lugar en el que uno está constantemente) y que no puede materializarse en normas concretas más allá de esto. Hasta aquí no he dicho nada nuevo, lo que añado ahora es las consecuencias que esto puede tener, o que tiene, cuando se mezcla la exigencia de una parte con el querer cumplir esa exigencia de la otra. El problema radica en el propio amor, puesto bajo determinadas condiciones; resulta que el amor “quiere querer” es decir, que enfoca sus deseos con respecto al ser amado, pero ese “querer querer” no deja de ser un deseo, una dirección y no un hecho inmediato, sino que se va realizando con el tiempo, con lo cual está combinación tiende a dar lugar al siguiente conflicto:

Es posible que si alguien amado pone unas condiciones sobre su amor, el amante, llevado por su deseo propio deseo de amar intente satisfacer esas condiciones, el problema está en que el “querer querer” no transforma lo que uno es de forma inmediata, haciendo que el amante “antes de tiempo” intente dar lo que se le pide “sin tenerlo” actuando, esforzándose más allá de sus fuerzas, y ocurre que, cuando uno actúa bajo sentimientos enfrentados sus acciones fracasan. Es decir, es posible que mi amada requiera algo de mí que yo quiera darle, pero eso (que yo quiera darlo) no implica que pueda hacerlo (aunque tenga que ver conmigo mismo, con mis propios sentimientos, con mis propios deseos) es posible que en mi, por otros sentimientos que me invadan, por defectos o problemas, por dificultades o necesidad, por lo que sea, no se den las condiciones reales para poder hacer lo que me pide. Esto puede darse en tragedia, pues cuando uno “quiere querer” tiende a hacer promesas (promesas que quisiera cumplir, aunque no pueda) y este tipo de cosas, una vez no son cumplidas se perciben por el otro como un engaño, como una traición, como una decepción… Es triste, pero creo que esto ocurre solo en circunstancias en las que dos personas no pueden realmente ser absolutamente sinceras, es posible llegar lejos en una relación, es posible el amor más puro, pero este requiere mucho tiempo y sobre todo comprensión por las necesidades, los sentimientos del otro, poner condiciones sobre quien nos ama pueden hacer que por el propio amor que nos tenga intente hacer cosas que no pueda hacer, y sin intención, con la intención adversa se nos presenten como traicioneros…

Así pues aquí dejo un nuevo argumento en contra de la exigencia, la única forma de amar saludablemente es dejando que las cosas se den como se tengan que dar en el tiempo y en libertad, así es como los sentimientos, libres de toda presión florecen con raíces profundas, así es como el amor puede hacerse eterno, con una sinceridad constante, haciendo que cada uno sepa siempre donde está y dejando que el tiempo y los buenos momentos hagan el resto.