sábado, 7 de julio de 2012

Eres, un céfiro del sueño
un fragmento de la aurora
un regalo en el del ser
un viento frio
un desgarro del deseo
en que se nutre mi piel

El abandono de Calipso fue sin duda un gran error, pero ¿Qué habríamos hecho a los ojos de Odiseo? Para él, esta vida de ensueño no era su verdadera vida, y en busca de la realidad, de la tierra a la que pertenecía y de su deber como ser quien era, no podía más que añorar a Penélope. Pero, ¿no es acaso este el más fantasmagórico y siniestro de los sueños? Huyendo de la fantasía mientras se agarraba a una fantasía mayor, más difícil, y al final, más vacía pero condecorada como fin en el camino, como meta que el honor debe alcanzar, mientras lo seducía el lejano recuerdo ya casi un completo artificio en su memoria.

No nos condenan los sueños, ni el tener que elegir, nos condenan las suposiciones.

viernes, 6 de julio de 2012

Es difícil comprender la magnitud de la tragedia que asola nuestros días. El desastre supera en mucho la capacidad de representación humana, tal verdad, ahoga toda esperanza, toda ilusión, toda vida bajo nuestra piel; y esto, es algo que sentimos, en lo profundo, pero no podemos más que negarnos todo el tiempo para dibujar la mínima sonrisa.

El desastre nos supera, pero aún así me pregunto, qué pasaría si unos pocos siquiera atrevieranse a asumir esta verdad, el funcionamiento sin-cera de este mundo. Qué sería de ellos si no los devorase la locura, qué serían capaces de hacer, cuales serían sus metas, y sus limites...