viernes, 13 de mayo de 2011

Una distancia infranqueable,
un delirio cegador, un yo callado,
y quiero ¿qué fuera?
No ser yo,
verme lejano, liviano,
decir y mantenerme, porque no pesa,
no cuesta el valor de la mirada,
su belleza,
adentro.


El deseo: una técnica,
en las yemas, en las muñecas, mirar,
el relieve de la extinción, el sueño del más fuerte, la alegría perdida.
Y decirme, maldito silencio, no ser más, no más, un suspiro, un refugio,
también,
impertinente.
demasiadas respuestas niegan toda salida.
Un día cualquiera, incluso por aburrimiento,
por puro cansancio, por la rutina más vana,
un día puedes condenarte, en un detalle,
una mala ocurrencia, durante mucho tiempo.

Una mala idea, quizás solo por cambiar un poco,
porqué no te gustan como salen las cosas que haces,
y dices, por ejemplo, ya no soy más,
Poesía.

Y todo se va a la mierda,
dejas de escribir poeta, te lo has creído,
te haces caso, te has vuelto gilipollas.

Pasa el tiempo y, no puedes dejar de escribir,
no puedes negarte las venas que llevas dentro,
pero ya no escribes,
Poesía.

Intentas recuperarla a veces, pero te caló la estúpida idea,
y lo que no puedes escribir, no puedes volver a hacerlo,
pierdes la fortuna, pierdes el amor, el favor divino,
hasta las ganas de soñar, la valía que te dio un nombre,
por una estupidez, un mal día, ya no puedes escribir,
Poesía.

Cambiando por completo todo lo bueno te resulta feo,
todo lo que has amado, trabajado, acariciado, no te pertenece.
¿Y que habrás de cometer? Una nueva estupidez,
si quieres devolverte,
La vida.

martes, 10 de mayo de 2011

El ámbito de lo cognoscible está movido por la simple necesidad.

lunes, 9 de mayo de 2011

Todo consuelo es una reafirmación del daño.
Negarlo es, sin embargo aún mucho más estúpido.
¿Esperarán?

No es esta una cualidad de la oportunidad, y estas a su vez provinientes de tierras extrañas no se nos dejaran ver.. Habrá un sentido oculto sin embargo que nos alertará, pero acostumbrados a no usarlo apenas llegaremos a entenderlo, un cosquilleo extraño, una mirada mantenida, un paso, sin que podamos dar otro más.

El hastío nos ha dormido, pero habremos de mantenernos despiertos, la miseria nos convenció de la tristeza pero es su contrario lo que nos salva, finalmente se aprende, si se aprende, ya tarde, que solo rompiendo la realidad, sus aristas, sus andamios, sus normas, podemos dar no uno, sino andar.

Es muy sencillo, no hay bondad en lo que nos daña, no hay un bien oculto en el destino y por tanto no podemos sacar de donde no hay el fruto divino del deseo, su fuerza nos será más ajena cuanto más necesitada.

En el último suspiro, no hallada esperanza alguna en la medula de cristo nos queda la perdición, cambiar de rumbo..llevar navajas.